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diciembre 29, 2010

La vida que sostienes


"En un pueblo había un hombre del cual todos decían que era muy sabio. Un grupo de chicuelos resolvió probar hasta qué punto ello era cierto y entre todos idearon un plan para engañarlo, tendiéndole una trampa de modo tal que el hombre sabio no pudiera dar una respuesta correcta.
Atraparían a un pájaro vivo e irían a visitarlo. Uno de ellos sostendría el pájaro detrás de la espalda, y le preguntaría:
"Hombre sabio, ¿el pájaro está vivo o muerto?"
Así, si el hombre sabio respondía que estaba vivo, el chico aplastaría al pájaro y diría: "No, está muerto".
Por el contrario, si el hombre sabio decía: "El pájaro está muerto", el chico le enseñaría el pájaro con vida.
Ideado el plan, los chicos fueron a visitar al hombre sabio. Cuando éste los hubo recibido, el chico que sostenía el pájaro a su espalda le preguntó: "Hombre sabio, ¿el pájaro está vivo o muerto?"

El hombre sabio permaneció en silencio durante unos instantes. Después se inclinó hasta quedar a la misma altura que el chico y respondió:
"La vida que sostienes está en tus manos".
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Circula desde hace un tiempo por la red una presentación en powerpoint de un pequeño Buda que entre múltiples y sabias “sentencias”, afirma que “hombre que sonríe es aquel que ya ha encontrado a quién echarle la culpa” … Es una frase que siempre me hace sonreír … Porque en efecto, si encontramos a quién (o a qué) echarle la culpa, parecería que hubiéramos encontrado una magnífica “solución”!!! Bueno, no sé si “solución” es realmente la palabra apropiada, pero al menos hemos encontrado una alternativa que nos libera de responsabilidad!!! Y eso es auténticamente genial!! O no? A ver. pensemos … Somos víctimas, somos inocentes … La razón de nuestro estado, nuestras crisis, nuestros problemas, se encuentra en los errores de nuestros padres o maestros, las falencias de nuestros amigos, las limitaciones de nuestros socios o jefes, los desequilibrios de nuestros cónyuges, amantes o vecinos, o bien en la orientación de la política o la economía del país, las tendencias de los mercados internacionales, las guerras del Medio Oriente o los tránsitos de Saturno … Qué podríamos nosotros pobres mortales hacer al respecto? Todo eso está más allá de nuestro círculo de influencia! Qué hacer? Somos víctimas inocentes!!

Pero cuál es el precio de esta visión?

Pues el precio que pagamos por esta postura es nada menos que la impotencia. Porque desde la postura de victimas nada podemos hacer. No podemos cambiar nuestra infancia, ni nuestra historia, ni tenemos el poder de modificar individualmente el valor de la libra en el mercado de cambios, ni mucho menos la velocidad de la órbita de Mercurio en oposición … Y entonces sólo nos quedan las emociones del resentimiento o de la resignación. Todos nuestros deseos y sueños quedan únicamente en ese terreno, nuestra nave va a la deriva, y frente a nuestros deseos y sueños incumplidos, razones e historias nos sirven de principio explicativo, y nos quedamos en una postura que nos hace “resultado de lo que sucede.” Estoy donde estoy por obra de las “circunstancias”. Tengo mil excusas: pero no tengo resultados. Y en la vida, o tenemos excusas, o tenemos resultados. Pero lo que no podremos tener nunca son las dos cosas a la vez!!!

En cambio, desde la actitud protagonista, nos hacemos cargo de nuestra posibilidad de acción. No nos limitamos a accionar reactivamente, sino que lo hacemos proactivamente. Nos ponemos en movimiento, aceptamos la facticidad y nos enfocamos en la posibilidad, creamos, generamos, inventamos, probamos … “nos hacemos cargo”. Elegimos. Por supuesto, que desde un punto de vista moral, o legal, la responsabilidad por algo que nos sucede puede recaer en otro … pero más allá de esto, la gran pregunta es “qué vamos a hacer nosotros con eso que nos ha pasado, o que nos está pasando”.

En efecto, "el otro" pudo haber tenido la culpa en el accidente de tránsito que sufrimos (casi siempre la culpa la tiene el otro …), pero lo cierto es que mi auto está averiado. Qué voy a hacer con eso? Quedarme protestando, quejándome, en la parálisis? O voy a accionar para resolver el problema? A eso aludimos con asumir la responsabilidad, en el sentido de “dar nuestra respuesta”, proactivamente, a lo que nos pasa, desechando la inmovilidad de la queja o la protesta que en nada van a cambiar la situación.

Ciertamente, para ejemplificar en otro terreno, "el otro" pudo habernos traicionado, lastimado y abandonado … Y peor aún, tal vez no haya siquiera manera de efectivizar socialmente una reparación del daño emocional que sufrimos. Pero de nuevo, voy a elegir permanecer en la parálisis del dolor, la rabia, la tristeza? O voy a elegir un camino diferente para mí? Qué linda esa palabra! Elegir. Porque no somos “lo que nos sucede”, somos lo que elegimos ser, en cada momento de nuestras vidas. Y si no podemos elegir qué cartas nos tocan en el juego, lo que sí podemos hacer es elegir cómo jugarlas. Lo que sí podemos hacer es ser líderes de nuestra propia existencia. La vida que sostienes está en tus manos.
Y ciertamente, la vida que has llevado hasta ahora tampoco tiene por qué ser la única que tengas. Entonces … qué vas a elegir?

“Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, en ambos casos estás en lo cierto” Henry Ford





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