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enero 14, 2011

Palabras, palabras, palabras




"Como eres tú, como eres tú, como eres tú, como eres tú …

No cambias más, no cambias más, no cambias más, nunca más …

No cambias más, yo tengo pruebas,

siempre me atormentarás, con promesas

Caramelos ya no quiero más

No quiero más rosas, ni promesas que se echen al viento

y que me dejan el alma vacía

Cuando me juras amor de verdad y nuevamente vuelve a ser todo igual.

Palabras, palabras, palabras …"


Desde los países hasta las corporaciones, pasando por las familias y los amigos, cada conflicto -grande o pequeño- puede remontarse a alguien que no cumplió un acuerdo hasta el final. Las guerras se desatan, las compañías caen, los matrimonios se divorcian, las amistades se fracturan y los tratos se anulan, debido a la ruptura de acuerdos.

Realizamos acuerdos todos los días. Algunos parecen pequeños e insignificantes: convenir una hora para encontrarse, prometer ejecutar una tarea, ... Otros, se perciben como más grandes y más importantes: sellar un contrato, firmar un crédito, ... Pero todos ellos son importantes. Porque ésta es la manera en que la confianza se gana. La reputación de una persona se construye sobre su habilidad para hacer Y MANTENER acuerdos. Y podemos tener algo por seguro: la calidad de nuestra vida está en directa relación con la calidad de nuestros acuerdos.

Club de la Efectividad, edición del 15 de septiembre de 2006


PARTES. CONTEXTO DE OBVIEDAD. RIESGO INTERPRETATIVO. CIRCUNSTANCIALES.
Las promesas como actos lingüísticos involucran necesariamente a dos partes. En esto se diferencian de las promesas que podemos formularnos a nosotros mismos, que se ubican dentro de la categoría “declaraciones”. Ahora bien, dentro de este campo, es esencial que las partes, al momento de formular la promesa, compartan un contexto de obviedad. El chequeo de esta circunstancia permite minimizar el riesgo interpretativo que subyace al intercambio lingüístico constitutivo de la promesa. Por lo demás, otro aspecto igualmente crítico es el que alude a lo que podemos genéricamente denominar “circunstanciales” de la promesa, esto es, la definición de las condiciones de tiempo, lugar, modo, etc, de cumplimiento de las acciones comprometidas. Tales serían, técnicamente, las “condiciones de satisfacción” que las acciones deberían reunir para entender cumplida satisfactoriamente la promesa.

RESERVA MENTAL. SINCERIDAD. PROMESAS CRIMINALES. COMPETENCIA.
Hasta aquí algunos aspectos relevantes del intercambio lingüístico subyacente a la formulación de una promesa. Pero cabe añadir un ingrediente fundamental: Esa promesa … ¿fue una promesa hecha con liviandad o con responsabilidad? ¿Qué pasa con la “reserva mental”, esto es, la situación que se configura cuando digo algo que en realidad no tengo la menor intención de cumplir? ¿Qué me faltó? Sinceridad. Cuando esto acontece, resulta que he hecho, o me hicieron una promesa “criminal”. “Criminal” por cuanto en vez de construir, destruye relación. Sólo las promesas sinceras son poderosas y constructivas de vínculos. Pero qué más? Basta sólo la sinceridad? O cabe añadir todavía algo más? La respuesta es afirmativa.

Tiene que existir todavía otra cualidad. Puedo yo prometerles que les voy a dar un concierto de violín? (no soy violinista) O que les voy a arreglar una caries? (no soy odontóloga) Qué me falta en ese caso? Competencia. Sinceridad y competencia son, pues, los dos compromisos sociales inherentes a las promesas como actos lingüísticos.

INCUMPLIMIENTO. SANCIONES MORAL, SOCIAL, LEGAL. CONFIANZA. RESPETO.
Y qué pasa si no cumplo? Por cierto, así como existían hipótesis de riesgo interpretativo también existen circunstancias de riesgo ejecutivo que no cabe soslayar … pero salvando estos casos, el incumplimiento de una promesa genera inmediatamente consecuencias …

La primera consecuencia de las promesas incumplidas es la pérdida de credibilidad. Y a continuación vienen también las sanciones moral, social, y hasta legal … Con lo cual todo esto nos reconduce a un juicio base o troncal: el de la CONFIANZA, SUBYACENTE A TODOS LOS ACTOS LINGUÍSTICOS.

Pues …

a) Podemos confiar en alguien que constantemente emite afirmaciones que no son veraces?

b) Podemos confiar en alguien que emite declaraciones sin estar dotado de la autoridad para hacerlas? O sin respetar los procedimientos estipulados para ello? O cuyo actuar resulta luego inconsistente con dichas declaraciones?

c) Podemos confiar en quien emite juicios infundados?

d) Y en quien formula promesas livianas e insinceras (criminales para una relación) o careciendo de la competencia para llevar a cabo los actos que ellas involucran?

Todo ello nos reconduce al juicio troncal de la confiabilidad, confiabilidad que a su vez se ancla en la noción central de respeto.

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