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enero 10, 2011

La declaración del perdón.


Cuando alguien no cumple con lo que nos prometió o se comporta con nosotros de una manera que contraviene las que consideramos “legítimas expectativas”, muy posiblemente nos sentiremos afectados por lo acontecido. Más todavía si, luego de lo sucedido, la persona responsable no se hace cargo de las consecuencias de su actuar (o de su omisión). Posiblemente sentiremos que hemos sido víctimas de una injusticia. Y al pensar así, justificaremos nuestro resentimiento. Tenemos todo el derecho a estar resentidos!!

De lo que posiblemente no nos percatemos, sin embargo, es que al caer en el resentimiento, nos hemos puesto en una posición de dependencia con respecto al otro en cuestión. Este puede perfectamente haberse desentendido de lo que hizo. Sin embargo, nuestro resentimiento nos va a seguir atando, como esclavos, a ese otro; va a carcomer nuestra paz, nuestro bienestar, va a terminar “tiñendo” el conjunto de nuestra vida. El resentimiento nos hace esclavos de quien culpamos. Una esclavitud que podrá no ser legal pero que será, sin lugar a dudas, una esclavitud “del alma”.

Por eso, perdonar es un acto declarativo de liberación personal. Al perdonar rompemos la cadena que nos ata al victimario y que nos mantiene como víctimas. Al perdonar nos hacemos cargo de nosotros mismos y resolvemos poner término a un proceso abierto que sigue reproduciendo el daño que originalmente se nos hizo. Al perdonar reconocemos que no sólo el otro, sino también nosotros mismos, somos ahora responsables de nuestro bienestar.


Cuando hablamos de perdonar, suele surgir también el tema del olvido. Pero olvidar no es algo que podamos resolver por medio de una declaración. Olvidar no depende de nuestra voluntad. El perdón, en cambio, es una acción que sí está enteramente en nuestras manos.

El perdón no significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes, ni que lo vayas a olvidar. Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó. Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que aparecen acerca de algo que nos causó dolor. Dejando las cosas como están, … y continuando tu vida.

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