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enero 12, 2011

El ateo y el oso

"Un ateo estaba caminando por el bosque.

¡Qué árboles más majestuosos! Qué ríos más poderosos! Qué animales tan bellos! -se decía para sí.

Mientras caminaba a lo largo de la orilla del río, escuchó un ruido que venía de los arbustos detrás de él. Cuando se dio vuelta para mirar, vio a un oso de dos metros de altura que venía hacia él.

Retrocedió corriendo lo más rápido que podía. Miró entonces sobre su hombro y vio que el oso se estaba acercando cada vez más. Su corazón comenzó a latir rápidamente y trató de correr más rápido, pero tropezó con una piedra y cayó a tierra. Rodando sobre sí mismo para tratar de incorporarse, vio que ya el oso estaba encima de él amarrándole con su pata izquierda, mientras levantaba la derecha para desgarrarlo.

En ese instante el ateo gritó: -Oh DIOS mío!.....!

El tiempo se detuvo. El oso se congeló. El bosque quedó en silencio. Una luz brilló alrededor del hombre y una voz se escuchó desde los cielos:

-Tú has negado mi existencia por todos estos años, has enseñado a otros que yo no existo y hasta le has acreditado la creación de todo a un mero accidente cósmico. ¿Y ahora esperas que yo te ayude a salir de esta situación? ¿Te debo contar entre los creyentes ahora?

El ateo miró directamente hacia la luz brillante y dijo:

-Es verdad, sería hipócrita de mi parte pretender que de súbito Tú me trates como un creyente, pero … ¿podrías tal vez hacer que el oso se haga cristiano?

-Muy bien -dijo la voz.

Y la luz dejó de brillar, y los sonidos del bosque se reanudaron. Y el oso cayó de rodillas, levantó sus dos patas y las puso juntas, bajó la cabeza y habló:

- Señor, bendice este alimento que voy a recibir ....



Cuáles son los problemas que se pueden plantear a la hora de pedir?


  1. Para que no nos pase lo que al señor de la historia, en primer lugar, parece relevante subrayar que lo primero que se impone es realmente adquirir noción de nuestras propias necesidades. Ponernos en contacto con nosotros mismos para advertir lo que realmente nos falta y que por ende precisamos pedir …(lo que el señor de nuestra historia necesitaba no era, evidentemente, "que el oso se hiciera creyente") Y seguidamente, por cierto, y ya en nuestro mundo real, buscar también las personas apropiadas para satisfacer esas inquietudes.
  2. A continuación, tenemos que animarnos a formularlas … Muchos de nosotros hemos sido formados en una cultura que en vez de promover la interacción para resolver las dificultades se centró en el “arreglátelas como puedas” … Modalidad que si bien pudo tener el efecto altamente positivo de potenciar significativamente la utilización de nuestros propios recursos internos, ciertamente, por otro lado nos limitó en nuestra posibilidad de pedir … con todas sus consecuencias. También cargamos muchas veces con la creencia igualmente limitante de que si pedimos algo vamos a parecer incompetentes, y que es más seguro mantener la boca cerrada que abrirla y exponernos al juicio de los otros sobre nuestras limitaciones, falencias o carencias … Cargamos así, por no pedir, con el enorme peso de nuestra propia autosuficiencia … Y si la cultura en la que nos formamos es la cultura del superhéroe o de la superheroína, lo cierto es que en realidad no somos Superman, ni Terminator, ni James Bond, ni El Zorro, ni Batman, ni tampoco la Mujer Maravilla, la mujer biónica, o la Novia de Kill Bill. Nuestra autoestima no va a sufrir mengua alguna por el hecho de pedir.
  3. A veces también, y de nuevo como le aconteció al señor de nuestra historia, podemos experimentar temor ante una respuesta negativa. Por eso algo importante a tener en cuenta es que una eventual negativa a nuestro pedido (o un rechazo a nuestra oferta) no implican “per se” un rechazo o una negativa a nuestra persona, SINO SOLAMENTE A NUESTRO PEDIDO U OFERTA. Y además, siempre, frente a una negativa, disponemos todavía de la posibilidad de la negociación.
  4. Otra creencia limitante es que la aceptación de un pedido nos dejará “en deuda” para siempre para con el otro y no deseamos estar en esa situación. Ahora bien, la construcción de relaciones personales pasa justamente por la formulación de pedidos y gracias recíprocas! Existe el “gracias” como declaración personal, y existe también la posibilidad de retribuir de una u otra forma … Las "cuentas bancarias emocionales" con nuestras relaciones se nutren justamente de estos "depósitos"recurrentes de acciones y gestos de amor, afecto, y disposición .
  5. Pedidos y ofertas requieren que las partes compartan además un trasfondo de obviedad, esto es, que comprendan un código común que les permita interpretar con precisión la naturaleza del pedido, y caso contrario, explicitarlo. Cuántas veces nos encontramos con ambigüedades que nos han conducido a desinterpretaciones y con ello a frustraciones, decepciones y conflictos?
  6. Y además, que definan las “condiciones de satisfacción” (los “circunstanciales” de cumplimiento del pedido o la oferta: esto es, dónde, cuándo, cómo, etc) Pensemos al respecto por ejemplo en qué emocionalidad nos colocan esas expresiones ambiguas del tipo … “Teléfonooooo!!!” … (ante un aparato que suena insistentemente mientras estamos trabajando, cocinando, mirando un video, lo que sea …, ) o “Hay que llevar este abrigo a la tintorería” … “Hay que arreglar este artefacto de una vez” … “Hoy se vence la luz” … “Es urgente terminar este informe” … La falta de precisión puede llegar a generar graves consecuencias … tanto en las relaciones interpersonales como respecto del mundo externo. "Necesito este proyecto preparado para el jueves" puede significar cosas muy distintas ... desde tenerlo diseñado en mente hasta tenerlo espiralado impreso en papel ilustración ...
  7. Subrayemos igualmente que la formulación clara de pedidos y ofertas construye relación … Pensemos cómo nos sentimos cuando parecería que tuviéramos que adivinar lo que el otro espera de nosotros. En nuestra historia, humorísticamente, "ni Dios" pudo interpretar lo que realmente el "ex"-ateo le estaba "pidiendo!" ¿Hasta qué punto sustentamos la creencia de que si el otro nos ama tiene que adivinar lo que necesitamos o lo que deseamos? Y su contrapartida, esto es, ¿que por ende nosotros también estamos obligados a interpretar sus necesidades ocultas y sus deseos inexpresados?… Cuánto más fácil es simplemente pedir lo que queremos, lo que precisamos!!!

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