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enero 12, 2011

Vamos a tomar un té!

"Se cuenta que en una ciudad del interior un grupo de personas se divertía con el tonto del pueblo. Un pobre infeliz –decían- de poca y nula inteligencia, que vivía de changas y limosnas. Diariamente lo llamaban al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas, una grande de 400 reales y otra más chica, de 2000 reales. Y él siempre elegía la moneda más grande, aunque menos valiosa, lo que era motivo de risa para todos.
Cierto día, uno de los miembros del grupo, apiadado, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no se había dado cuenta de que la moneda que él siempre elegía valía menos, y el “tonto” respondió:
- Lo sé, claro, no soy tan bobo! Vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra el juego se acaba y no voy a ganar más mi moneda. "

Se pueden sacar varias conclusiones de esta historia, pero tal vez lo más importante sea la percepción de que no importa lo que piensen los demás, lo importante es lo que nosotros SABEMOS de nosotros mismos …

Los juicios son una subespecie de las declaraciones, que tienen como características esenciales las siguientes:

1. ADMITEN DISCREPANCIA. Los juicios admiten discrepancia. Se presentan de manera tal que ante un juicio "x" puede oponerse en perfecta polaridad un juicio "y", de carácter contrastante.

2. HABLAN DE QUIEN LOS FORMULA. Los juicios hablan de quien los formula, pudiendo en tal sentido considerarse auténticas ventanas del alma. En efecto, decir por ejemplo que “tal película es aburrida” no habla de la película en sí sino de lo que a nosotros nos aburre.

3. TIENEN UNA ESTRUCTURA TEMPORAL PRECISA. Los juicios tienen una estructura temporal muy precisa. Se formulan en el presente, con base en el pasado, para proyectar el futuro. Ahora bien, esta característica presenta un importante matiz a considerar. Y es que si bien cabe suponer que a partir de cierta regularidad verificada en el pasado podemos esperar que la misma continúe registrándose de manera similar en el futuro, también existen el cambio y la transformación. Así, por ejemplo, una persona que ha sido históricamente impuntual puede modificar su conducta, por lo cual, el juicio sobre su impuntualidad, basado en afirmaciones del pasado para conjeturar una eventual impuntualidad futura, sólo constituye en realidad una cierta señal temporal, no definitiva. El reconocimiento de la capacidad de aprendizaje y de innovación del ser humano hace que los juicios no sean nunca definitivos, debiendo por el contrario ser sometidos a revisiones constantes.

4. SE FORMULAN CON UNA FINALIDAD. Siempre que emitimos un juicio lo hacemos con una finalidad. La “teleología” está implícita en la formulación de cada uno de nuestros juicios.

5. RESPONDEN A CIERTOS STANDARDS DE COMPARACION. Cada vez que emitimos un juicio estamos ejecutando un cotejo más o menos explícito con determinados standards, los que también son histórica, geográfica y socialmente cambiantes. Por ejemplo, el standard de velocidad o de seguridad de un auto deportivo es muy distinto en la actualidad al vigente en la década del '30. El standard de belleza de una mujer perteneciente a una tribu africana es sustancialmente diferente al de una mujer nórdica, al igual que el standard de sobrepeso de una mujer actual es también notoriamente diferente al de una mujer de la época de Rubens.

6. SE FORMULAN DENTRO DE UN CIERTO DOMINIO DE OBSERVACION. Igualmente, los juicios se formulan dentro de un determinado dominio de observación, por lo que su extrapolación a otros dominios no resulta legítima. El prototipo caricaturesco del científico, por ejemplo, nos brinda un ejemplo de un individuo que puede ser extremadamente sistemático, metódico, prolijo, en el campo de su investigación, y no serlo con su guardarropas o con su aspecto personal.

7. GENERAN EL COMPROMISO SOCIAL ESPECÍFICO DE BRINDARLES FUNDAMENTO. La formulación de un juicio genera una serie de compromisos sociales. Primero, en cuanto declaraciones, los juicios requieren, como toda declaración, que emanen de quien tiene autoridad para formularlos, así como, en su caso, que se haya llevado a cabo el procedimiento requerido al respecto. De allí derivará, consecuentemente, su validez o invalidez. Igualmente, requeriremos que quien emitió un determinado juicio adopte una conducta consistente con su declaración. Pero además de estos compromisos, los juicios requieren específicamente un compromiso social especial: el de brindarles fundamento. Así pues distinguiremos los juicios fundados de los infundados. Y al respecto es imprescindible señalar que el fundamento de un juicio no puede ser otro juicio, u otra serie de juicios. No. El fundamento de un juicio debe encontrarse en afirmaciones, en el sentido técnico del término, teniendo especial cuidado, además, en verificar si a la hora de fundar un cierto juicio no cabe encontrar al menos igual número de afirmaciones que podrían sustentar un juicio contrario. Y de todas maneras, siempre cabe tener presente que, por mucho que los fundemos, por muchas afirmaciones que tiendan a sustentarlos, los juicios seguirán siendo eso: juicios.

Es importante también darnos cuenta de que nuestros propios juicios son también solamente tales. Percibir la auténtica naturaleza de nuestros juicios resulta esencial en orden a evitar el dogmatismo, la rigidez, la intolerancia, el “fundamentalismo” en nuestras relaciones sociales. Esta conciencia permite aceptar la discrepancia y evitar la confrontación. Por eso las expresiones, tan utilizadas por el coaching: “desde el observador que soy”, “en mi interpretación”, “según lo que yo escucho” y similares. Nuestras opiniones son eso: opiniones. No son hechos.

A ello cabe sumar otros dos últimos aspectos:
1. en primer lugar, que si emitimos un juicio tenemos el compromiso social de fundarlo, (y no “hablar por hablar”,) 2. y en segundo término, darnos también cuenta de que cada vez que emitimos un juicio estamos hablando de nosotros mismos …

LAS TRES REJAS

“Un joven discípulo llega a la casa del maestro diciendo:- “Vengo a contarte algo que dicen de ti”.

- Espera -lo interrumpe el sabio- ya has hecho pasar lo que vas a contarme por las tres rejas?

- Qué tres rejas? A qué te refieres?- le pregunta el joven.

- La primera reja muestra la diferencia entre hecho y opinión. Lo que vas a contarme, es un hecho, algo que ha sucedido? O es una opinión de alguien?

- Bueno -responde el joven- no puedo decirte que realmente haya ocurrido, sólo lo oí comentar.

- Está bien, tal vez lo hayas hecho pasar por la segunda reja, la de la bondad. Consideras que eso que vas a decirme, es bueno para alguien?

- Mmmmmmmm, no, no creo, no, más bien todo lo contrario diría!

- Y la tercera? La del crecimiento? Servirá lo que vas a decirme como un espacio de aprendizaje para que yo crezca?

- Me parece que tampoco.

- Entonces -replica el maestro sonriendo- si sólo es una opinión, ni siquiera sabemos si está fundada, además es negativa y tampoco me va a servir para crecer, para qué le vamos a destinar tiempo y energía? Vamos a tomar un té !


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