Impulsamos, acompañamos y sostenemos procesos de desarrollo personal y expansión organizacional. Cooperamos profesionalmente en la dirección estratégica del capital humano desde un modelo de gestión por competencias diseñado para la alta performance.

julio 03, 2011

Cómo se filtran las mentiras

PRIMERA CAUSA. CARGA EMOCIONAL IMPORTANTE

Las mentiras triviales son fáciles de decir y difíciles de detectar ya que no hay mucho en juego y por ende el lenguaje corporal no suele traicionar. En cambio cuando realmente existen factores de importancia relacionados con la mentira el lenguaje corporal lo delatará. Las mentiras que tratan de enmascarar emociones intensas son las más difíciles de ocultar ya que cualquiera sea la emoción ella genera pequeñas modificaciones involuntarias en la expresión facial, postura, voz y mirada imposibles de controlar satisfactoria y completamente. Al mismo tiempo, la carga aplicada al esfuerzo de disimular los signos de la auténtica emoción que bulle en el interior interfiere también con la habilidad de expresarse verbalmente con coherencia y convicción.

Ahora bien, es importante subrayar que la presencia en sí de una emoción no nos brinda pista alguna acerca de qué fue lo que la disparó. Así por ejemplo, la percepción de una emocionalidad de miedo por parte de alguien que está siendo objeto de un interrogatorio policial, por ejemplo, sólo nos dice eso: que la persona tiene miedo. Pero no nos permite dilucidar si ese miedo se debe al temor a ser descubierto por estar mintiendo o bien, por el contrario, al temor a que no se dé credibilidad a la verdad que se está diciendo. La detección de la emocionalidad sólo puede conducir a la conclusión de que es necesario profundizar las preguntas a fin de poner de relieve cuáles son los auténticos disparadores de la emoción. Por otro lado, si bien la expresión de la emoción en sí resulta universal, los “segmentos” antecedentes y consecuentes son de naturaleza cultural. Así pues, el detonante de una emoción viene a estar anclado en los valores personales, que son de naturaleza cultural, en tanto que las manifestaciones concretas de la emocionalidad también resultan filtradas por las pautas culturales que hacen a su expresión o enmascaramiento.

SEGUNDA CAUSA. CULPA O VERGÜENZA

Culpa y vergüenza no son lo mismo. De hecho después del miedo a ser descubierto que hemos descripto en el párrafo anterior, la culpa es la segunda emoción que puede revelar una mentira. Porque la culpa hace que cambie el sonido de nuestra voz. Y si bien la expresión facial es de tristeza, se evita el contacto visual y la cabeza suele girar en sentido opuesto al del interlocutor o colocarse en ángulo al mismo fin. Por supuesto, existen personas muy propensas a sentirse culpables, como si estuvieran esperando la oportunidad para hacerse responsables de las cosas que suceden, en tanto que otras raramente lo hacen, prefiriendo cargar con la responsabilidad sobre eventos externos o terceros. El caso extremo es el psicópata, incapaz de experimentar sentimiento alguno de culpa. Ahora bien, la culpa es un sentimiento que suele torturar a quien lo padece a punto de volverse intolerable y conducir a una confesión. En cambio, las personas que se sienten avergonzadas no tienden a confesar.

TERCERA CAUSA. PURO PLACER.

Denominada por Paul Ekman “Duping delight” el placer de mentir suele resultar un efecto boomerang que delata al mentiroso. La excitación de estar asumiendo el riesgo de que la mentira se descubra y la satisfacción experimentada al imaginar que la maniobra funciona terminan por traicionar al mentiroso hasta entonces exitoso ya que las señales tanto de placer como de desprecio se filtran en el lenguaje facial o corporal. Cabe aclarar que no siempre las filtraciones se traducen en microexpresiones. Las microexpresiones son una de las formas posibles de filtración, por lo que debe observarse el conjunto del lenguaje corporal, así como también la voz y hasta los giros verbales utilizados.

No hay comentarios:

Publicar un comentario