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marzo 23, 2012

Cómo evaluar y administrar riesgos


Definimos "riesgo" como "la extensión percibida de una pérdida posible".

Una manera de ponerle números al riesgo es calcular su valor en función de la siguiente fórmula:

riesgo = probabilidad de ocurrencia del evento multiplicado por costo implicado en dicha ocurrencia.

Tal cuantificación, aun por supuesto estimativa, permite comparar riesgos. (Una de las aplicaciones más significativas de esta herramienta se encuentra en la formulación de árboles de decisión)

Cómo funciona sumariamente un análisis de riesgo:

1. Primer paso: identificar amenazas. Las amenazas pueden proceder de las más diversas fuentes. pueden ser humanas, operacionales (ejemplificativamente, para una empresa, podrían ser: problemas en la provisión de insumos, pérdida de acceso a activos esenciales, falencias en la distribución, etc), de imagen (pérdida de confianza interna o de reputación y credibilidad en el mercado), procedimentales (fallas de control de seguimiento, hipótesis de fraude, etc), de proyecto (costos superiores a los presupuestados, demoras en la finalizacion de etapas de trabajo, problemas de calidad), financieros (variaciones en el mercado de capitales, o en las tasas de interés), técnicos (caídas de sistemas, incompatibilidades tecnológicas, obsolecencia de equipos y sistemas) , naturales (desastres climáticos), políticos (cambios en regímenes legales, impositivos, políticas gubernamentales, relaciones internacionales, opinión pública), etc.

2. Segundo paso: Estimar el riesgo. Aquí la tarea reside en estimar la probabilidad de que cada una de las amenazas identificadas efectivamente se verifique, para poder evaluar seguidamente la magnitud de su impacto eventual. Aquí es donde se aplicaría la fórmula indicada al inicio de modo de poder establecer un valor numérico estimativo para el riesgo en cuestión.

3. Tercer paso. Generar mecanismos de administración del riesgo. En este caso también debe evaluarse el costo de cada mecanismo, de modo de poder contrastar este importe con el asignado a la ocurrencia del evento en análisis. Naturalmente, el riesgo puede ser manejado de distintas maneras, mejoras que minimicen el riesgo de ocurrencia ya sea utilizando activos existentes o adquiriendo o contratando nuevos, elaboración de planes de contingencia, autoseguro o seguros por terceros, etc.

De esta manera se habrá completado un proceso organizacional fundamental cual es el de implementar mecanismos de prevención y administración de crisis.