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marzo 21, 2012

Priorizando para lograr consenso


Cuando un equipo se reúne, es frecuente que las personas más extrovertidas (o incluso avasalladoras), o aquellas que detentan una jerarquía superior terminen imponiendo de una u otra forma su criterio. Frente a esta situación, cómo lograr que una decisión grupal resulte auténticamente "consensuada" y no resultado de tales "presiones" explícitas o implícitas?

La herramienta denominada "Nominal Group Technique" ofrece un posible mecanismo, que resulta especialmente aplicable en aquellos casos en que la planificación organizacional impone la necesidad de asignar recursos humanos y materiales de acuerdo con una lista de prioridades.

Por cierto, la primera etapa, de presentación general y discusión de cada idea, se lleva a cabo de manera tradicional, por el intercambio espontáneo entre los miembros. Es en la etapa de "evaluación" de las ideas o proyectos donde el peso de cada individuo cuenta en forma independiente, separada y unitaria. En efecto, concluida la primera parte del encuentro, se elabora una "lista maestra" de proyectos posibles, que serán objeto de evaluación, y seguidamente, cada individuo dispondrá entonces de un tiempo de reflexión individual para consignar su propio "ranking" de prioridades entre las alternativas dadas, según un máximo establecido, asignando el valor más alto a su elección preferida y así en orden descendente, hasta asignar el valor mínimo a su última opción posible dentro del universo de opciones disponibles. (pongamos por caso, los participantes pueden acordar en que cinco proyectos o ideas podrán ser abordados, y entonces cada participante asignará el número 5 a su elección favorita y luego los siguiente números en orden descendente hasta el 1, dejando absolutamente de lado (sin numeración alguna) las eventuales alternativas excedentes.

La sumatoria de las puntuaciones asignadas a cada idea o proyecto brindará un número tal que, comparado con los obtenidos por las restantes ideas o proyectos, permitirá armar una lista "consensuada" de los proyectos considerados prioritarios por el grupo en su conjunto, incluyendo su orden relativo. Naturalmente, es poco frecuente que cada participante logre una exacta concordancia entre sus deseos y el resultado grupal final, pero también es habitual que la mayor parte de los miembros del equipo de trabajo encuentren que, en definitiva, se han asignado recursos a algunos de sus proyectos preferidos. Así pues, la respuesta, bien que siendo colectiva por su propio mecanismo, satisface (y por ende involucra) a los miembros del grupo en una medida significativa, máxime si se la contrasta con cualquier situación en que las prioridades son definidas o impuestas desde afuera, o por medio de mecanismos de presión formal o informal.

Una técnica parecida es el Método Delphi, que es generalmente utilizado por grupos de expertos que deben tomar decisiones complejas sin encuentro directo. (La comparación entre ambos procedimientos será objeto de un artículo ulterior)